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La teoría de las clases creativas.

¿Por qué se generan clases creativas diferenciadas? A menudo tanto empresas como líderes directivos tienden a centrarse en aspectos internos para obtener resultados creativos e innovadores como el desarrollo de un determinado producto que pueda conseguir aumentar su cuota de mercado o la educación de un trabajador en el ámbito creativo para obtener mejores resultados empresariales.

Un enfoque original alejado de esta búsqueda interna de creatividad en las empresas, es el desarrollado por Richard Florida en su libro The rise of the creative class (El ascenso de la clase creativa) en el que plantea la creatividad como un factor de atracción a partir la composición que las personas disponen a la hora de establecerse en una determinada área urbana.

Según Richar Florida, aquellas ciudades o centros de trabajo en los cuales se dan “las tres t del desarrollo económico: tecnología, talento y tolerancia”; favorecen el establecimiento de un personal creativo que a su vez genera “ciudades creativas” y desarrollo económico en última instancia. Según esta idea, el crecimiento económico sería en parte consecuencia de la elección de la localización llevada a cabo por personas creativas.

Esta es la principal causa de porqué las empresas de ámbito creativo tienden a concentrarse en determinados polos de atracción de creatividad. En este sentido, el establecimiento de personas creativas en una zona concreta genera polos de desarrollo económico que al mismo tiempo atraen a más personas creativas. Como consecuencia, se van a constituir varias “clases creativas” diferenciadas en un núcleo súper-creativo y en otro de profesionales creativos.

La distribución de las clases creativas.

Como su propio nombre indica, el primer núcleo compuesto por ingenieros, arquitectos, diseñadores, educadores y artistas, es el más importante para conseguir una mayor generación de ideas creativas; mientras que el segundo, compuesto por hombres de negocios, expertos legales y sanitarios entre otros, permite establecer las condiciones económicas para el desarrollo del primero, debiendo usar también, aunque en menor medida, el concepto creativo en el desarrollo diario de sus actividades laborales.
Por otro lado, Florida introduce el concepto de índices de creatividad como aquellos indicadores que identifican pautas comunes que contribuyen a generar creatividad y crecimiento económico, entre los cuales se encuentran la mezcla de cuatro factores concretos: el establecimiento de industria de alta tecnología, el número de patentes per cápita, la participación de las personas creativas en la actividad laboral y la apertura de una área concreta hacia la introducción de nuevos tipos de personas e ideas.

Aplicando los principios de esta teoría, se conseguirían atraer mayores focos de creatividad en la medida que se construyese una comunidad atractiva no solo para las empresas tecnológicas, sino también para las personas creativas en el plano personal, es decir, un entorno abierto y tolerante en el que las nuevas élites pudiesen sentirse cómodas para desarrollar la creatividad .

Florida, R. L. (2002). “The rise of the creative class: and how it’s transforming work, leisure, community and everyday life”. Basic books.
Hernández, E. (2009): “La clase creativa y el índice gay”. El Confidencial. 14 de febrero de 2009.

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